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El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo de carácter neurobiológico originado en la infancia, caracterizado por la presencia de: déficit de atención, impulsividad e hiperactividad.

Más allá de los síntomas mencionados, existe evidencia que indica que este trastorno estaría también asociado a ciertos rasgos positivos. Sin embargo, hay poca información sobre las posibles características positivas asociadas a este diagnóstico. Por eso, hoy os presentamos un estudio en el que participan distintas instituciones Holandesas para abordar esta temática.

Se llevó a cabo un estudio cualitativo mediante encuestas a más de 200 miembros de la Asociación Holandesa de TDAH y, posteriormente, un análisis cuantitativo de los aspectos positivos reportados en relación a distintos factores como la edad, el género o el tratamiento farmacológico/psicológico.


Figura 1: Resumen de los aspectos positivos autodeclarados agrupados en subcategorías y categorías. Adaptado de: Schippers LM, et al. 2022

Los aspectos positivos declarados por los participantes en las encuestas se asignaron a 13 subcategorías, que a continuación se agruparon en cinco categorías principales (Figura 1) que representan la tipología de los aspectos positivos declarados de manera más recurrente:

1. Creatividad: se incluyeron en esta categoría menciones cómo «tener ideas sorprendentes», «gran capacidad para resolver problemas», «tener ideas innovadoras, fuera de lo estructurado»

2. Dinamismo: abarcando conceptos cómo «tener mucha energía o ser apasionado» o tener siempre «una actitud positiva», «no rendirse»…

3. Flexibilidad: en esta categoría se englobaron referencias como «tener la mente abierta», «tener muchos intereses» o ser «espontáneo».

4. Habilidades socio-afectivas: algunos ejemplos incluidos en esta categoría son «tener mucha intuición», «facilidad para entablar contactos» o «tener un gran sentido de la justicia».

5. Habilidades cognitivas: incluyendo conceptos como «poder pensar muy rápido», «gran capacidad de concentración si tengo interés», «atención al detalle».

El análisis cuantitativo reveló que ser creativo, entusiasta y energético eran los aspectos positivos declarados con mayor frecuencia. Asimismo, las mujeres refirieron más aspectos positivos que los hombres, y la edad, la situación laboral y «haber recibido alguna vez tratamiento por parte de un clínico/terapeuta» no fueron factores que se asociaran con el número de aspectos positivos mencionados.



Es interesante el hecho de que los dominios de los síntomas centrales del TDAH, como son la impulsividad y la hiperactividad, son mencionados por varios participantes como aspectos positivos, como la espontaneidad o el entusiasmo. De la misma manera, se destaca la atención como aspecto positivo, en referencia a la atención al detalle y al hiperfoco.


Estos resultados nos indican la necesidad de incorporar la cuantificación de los puntos fuertes en el marco de la comprensión y el tratamiento del TDAH. Trabajar en la concienciación y en la identificación de estos aspectos positivos podría ayudar a los pacientes y cuidadores a la hora de afrontar el diagnóstico, así como a la hora tomar decisiones psicoeducativas por parte del profesional que se ajusten al perfil determinado del paciente.

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